Amazon abrió su primer supermercado sin cajas registradoras en Londres

Se trata además de la primera extensión física de Amazon fuera de Estados Unidos.

Amazon abrió en marzo un supermercado sin cajas en Londres, en lo que es su primera expansión física fuera de Estados Unidos. La compañía apuesta por una fuerte demanda de sus tiendas para compras sin contacto.

El gigante minorista en línea abrió las puertas de su tienda Amazon Fresh en el vecindario de Ealing en el oeste de Londres el jueves, en lo que dijo será la primera de una ola de tiendas en la capital británica que utilizará su tecnología de pago automático.

Compras con el móvil
Los compradores usan una aplicación de teléfono inteligente para escanear un código QR y poder ingresar a la tienda.

Pueden llenar sus bolsas de compras con leche, huevos u otros alimentos, mientras que las cámaras y los sensores rastrean lo que se saca de los estantes.

Las compras se cargan a una cuenta de Amazon después de salir y se envía un recibo por correo electrónico. No es necesario hacer cola para pagar en la caja, una característica que tiene más atractivo después de que la pandemia destacó la necesidad de distanciamiento social.

Amazon ya opera 26 tiendas sin cajas registradoras en Estados Unidos bajo la marca Amazon Go y dos supermercados más grandes llamados Amazon Go Grocery. Como parte de su lanzamiento en el Reino Unido, Amazon también presentó su nueva marca de alimentos.

Amazon Fresh: ¿cómo es comprar en el supermercado del futuro?

En la entrada, el personal con camisetas verdes fluorescentes de Amazon Fresh explica el proceso. Tengo que abrir la aplicación de Amazon en mi móvil y escanear un código QR personalizado. Aparece una luz verde y la puerta se abre para dejarme entrar. En el momento en que entro en la tienda, la aplicación cronometra mi visita.

Tecnología para detectar cualquier movimiento
A primera vista, la tienda parece un pequeño supermercado cualquiera de Londres. Pero una mirada al techo revela rápidamente la diferencia: las cámaras y los sensores de movimiento apuntan en todas direcciones, vigilando cada centímetro de la tienda.

Cada artículo que meto en mi bolsa verde fluorescente de Amazon Fresh se añade automáticamente a un carrito virtual. No puedo evitar mirar las cámaras mientras recojo los artículos de la estantería, esperando que se muevan con cada uno de mis movimientos, como en una película de ciencia ficción de los años 90. Pero no se mueven.

Amazon utiliza una combinación de visión por computadora, sensores de profundidad y aprendizaje automático para registrar exactamente qué artículo sacan los compradores de la estantería. La tecnología fue pionera en las tiendas Amazon Go en Estados Unidos, que abrieron en 2018.

El supermercado funciona completamente sin carros ni cestas de compra, lo que me permite moverme por los pasillos con rapidez. Cuando llego al rincón de la bebidas alcohólicas, me quedo perpleja al ver a dos empleados –personas de verdad–  de pie, con un aspecto muy parecido al de un par de porteros. Después de elegir un vino, uno de ellos comprueba mi tarjeta de identificación. El hecho de que la confirmación de la edad todavía se realice manualmente resulta sorprendentemente reconfortante.

Caminando hacia la salida, casi espero que suene una alarma cuando salgo de la tienda con las bolsas de la compra debajo del brazo. En cambio, la puerta se abre y me permite caminar de regreso a la concurrida calle comercial.

El modelo sin cajero no es una novedad para los compradores británicos. Otros minoristas del Reino Unido, como Tesco y Marks & Spencer, también han adoptado sus propias versiones. Pero la tecnología de Amazon es la única que no requiere que los clientes escaneen sus artículos de compra en una aplicación. «El concepto de Amazon cambia las reglas del juego porque es perfecto»

De regreso de mi paseo de compras por Amazon Fresh, preparé una ensalada con los ingredientes que había comprado. Al dar el primer bocado, me di cuenta de que no tenía ni idea de cuánto había gastado en la compra.

Un rápido vistazo a la aplicación de Amazon lo reveló todo. Tras 14:55 minutos en la tienda, la factura final ascendió a 15,56 libras (18,25 euros; 21,42 dólares). La experiencia me pareció más a una compra online que a una visita a un supermercado.

Por: Marie Sina, de DW

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